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Sobre el sindicalismo.
(Material de trabajo).
1
La clase obrera es la clase social revolucionaria por excelencia, la que
con sus manos y su cerebro crea la riqueza con la transformación
de la
naturaleza.
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La historia de la organización de la clase obrera, es la historia
contemporánea de la lucha revolucionaria de la sociedad.
Por su contenido, la lucha de la clase obrera es: política, económica
e
ideológica.
3
Por su forma, esta lucha se realiza a través del partido político
de la clase
obrera y en el plano internacional en el reforzamiento de su carácter
unitario.
4
Los sindicatos son organizaciones de masas de frente único, donde
en
forma voluntaria se agrupan los trabajadores para, independientemente
de sus opiniones políticas, creencias religiosas, su raza o sexo,
luchar
por reivindicaciones comunes a sus intereses de clase y defender sus
derechos, bajo cualquier sistema de la vida social.
5
Los sindicatos son centros de organización de la clase obrera, de
agrupamiento y cohesión de sus fuerzas, así como escuelas
de
educación de clase. Son ejes de la organización de la clase
obrera que se
prepara, con sus luchas, para la emancipación de todo el pueblo;
por lo
que apoyan todo movimiento político o social que se encamine a ese
fin.
6
Es en el curso de la etapa nacional democrática de la Revolución
Canaria, que el
movimiento obrero adquiere un carácter nacional, desde el punto
de
vista organizativo.
7
En todo el curso del presente siglo, el movimiento obrero de Canarias
no ha
estado siempre ligado a las luchas políticas nacionales,
por lo que,
independientemente de los principios en que ha sustentado sus
acciones, el sindicalismo ha tenido que ofrecer una respuesta política
ante diversos acontecimientos históricos.
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Como en otros países, las líneas sindicales, que han influido
en la
orientación de las luchas de la clase obrera en Canarias han
sido: el anarco
sindicalismo, el reformismo y el sindicalismo revolucionario.
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El anarco sindicalismo sostiene la táctica de la acción directa,
reivindica
la espontaneidad de las masas y niega la lucha en el terreno político,
para
limitarla al aspecto económico.
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El reformismo postula el avance gradual de los cambios en la sociedad,
limita la lucha sindical a las meras reivindicaciones económicas-,
es
oportunista, niega la lucha revolucionaria y con ello, protege la
supervivencia del régimen capitalista de la producción.
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El sindicalismo revolucionario sustenta el principio de la lucha de clases,
supera el economicismo de las luchas sindicales y reivindica las causas
fundamentales del pueblo. Considera a la huelga y a las batallas contra
los patrones como etapas de preparación para la lucha por el poder
político, lo que hace de los sindicatos una fuerza revolucionaria.
12
En un país como el nuestro, en circunstancias actuales y siendo
un país
dependiente, se acentúan en forma efímera las victorias económicas,
por
lo que las luchas sindicales de la clase obrera necesita ser, al mismo
tiempo, por las reclamaciones populares y nacionales.
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Sin embargo, a pesar de los avances alcanzados durante los últimos
años, en lo programático y en su combatividad, la clase obrera
enfrenta
obstáculos en el desarrollo de sus acciones, que cumplirán
el ya de por
sí difícil camino hacia el progreso social.
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El movimiento sindical de la actualidad tiene ante sí un problema
fundamental, el problema de su unidad.
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Mientras no se alcance la unidad del movimiento obrero, seguirá
padeciendo: antidemocracia, corrupción, olvido de la lucha de clase,
pérdida del poder de compra de los salarios y el estancamiento de
la
conciencia de clase.
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Se oponen a la unidad, el gremialismo, los intereses políticos personales
de algunos dirigentes, el vanguardismo y el sectarismo que obstaculizan
el trabajo unitario. La línea de la aventura y la provocación
conduce al
enfrentamiento con el Estado y con las direcciones sindicales
reformistas, con el pretexto de la democratización. Esta corriente
representada por los de ultra izquierda, utilizando demandas de los
trabajadores, precipita sus acciones sin medir consecuencias con el fin
de rebasar a las direcciones, crear comités paralelos y propiciar
conflictos políticos permanentes que conducen a la división.
Ignorando
premeditadamente, la correlación de las fuerzas, minimizando las
del
adversario y exaltando la espontaneidad de las masas.
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Los líderes oportunistas o reformistas, en su afán de
conservar las direcciones sindicales, manejan demagógicamente los
problemas de los trabajadores y niegan la relación que tienen con
las
luchas sociales del pueblo. Sofocan la vida democrática y se entregan
al
poder público, a los patrones, o hacen de los sindicatos apéndices
de los
partidos políticos.
18
El sindicalismo revolucionario combate a la aventura y la provocación
así
como todo aquello que pretende reducir la acción de los trabajadores
al
mero campo de las reivindicaciones económicas.
19
El sindicalismo revolucionario, funde al movimiento obrero en la lucha
del pueblo por terminar con la injusta distribución de la riqueza
y con la
subordinación de Canarias respecto del extranjero.
20
El sindicalismo revolucionario es un movimiento que forma parte de la
lucha por alcanzar la liberación definitiva del pueblo.
21
El sindicalismo revolucionario defiende la independencia de los
sindicatos con relación a la patronal, para preservar los intereses
de los
trabajadores; respecto del poder público para no perder la orientación
clasista de las luchas, y respecto de los partidos políticos, para
que no
se conviertan en fuente de sectarismo o de ambiciones políticas.
22
El sindicalismo revolucionario plantea la lucha por la democracia sindical,
como herramienta incomparable para alcanzar las mejores decisiones y
traza los caminos que garanticen el triunfo de las reivindicaciones de
los
trabajadores.
23
También impulsa la lucha por la unidad y su permanente fortalecimiento,
como un resultado sistemático de la discusión y las acciones
organizadas de los trabajadores en su lucha contra el patrón.
24
Las condiciones actuales revisten características cuya compleja
interpretación está influyendo en los matices que necesita
adoptar la
lucha del movimiento obrero.
25
Ante todo estos hechos ¿qué ha sucedido en el campo de la
lucha
política y social y al interior de las filas del movimiento obrero?
26
En primer término, se ha enconado la lucha de clases y la confrontación
política entre el campo democrático antiimperialista y las
fuerzas
proimperialistas de la derecha y la reacción.
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Habiendo reagrupado sus fuerzas, los dirigentes patronales se han
lanzado a fondo para recortar los avances sociales en terreno laboral
y se posiciona en contra de la lucha por la plena
independencia y soberanía y por crear las bases para la construcción,
en
su momento, de una sociedad superior, socialistas y comunista. Con la
implantación del neoliberalismo dependiente, el imperialismo y la
gran
burguesía han cambiado la correlación de fuerzas a su favor;
permitiéndose
especular con situaciones neocoloniuales, los gobiernos "autónomos"
han continuado entregando la riqueza del país y, todavía
no conformes,
pretenden privatizar sectores como educación y sanidad.
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En tiempos actuales, con la correlación de fuerzas imperante en
el
mundo; cuando unas cuantas potencias, Estados Unidos, Alemania y
Japón, y en menor medida Francia y el Reino Unido, de hecho se han
repartido
el mundo, convirtiendo a los países de América Latina
y el Caribe,
a Asia, Africa, e incluso a los ex paísessocialistas
de Europa del Este,
en inmensas reservas,en fuentes de materias primas y fuerza
de trabajo baratas,
y han condenado a estos pueblos a la sobreexplotación, a
la miseria y a la
desesperanza, ¿qué papel debe jugar el sindicalismo
hoy, ante este
panorama mundial?
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Debe luchar por la más amplia unidad: unidad en el seno del sindicalismo
que evite su fragmentación; unidad del movimiento sindical con otras
fuerzas y sectores de la población que estén dispuestos a
enfrentar las
políticas neoliberales en todos sus aspectos; que estén dispuestos
a
enarbolar la lucha por la soberanía y la unidad de los pueblos contra
el imperialismo.
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Debe estar dispuesto a enarbolar un programa que no sólo comprenda
las demandas inmediatas de los trabajadores para mejorar sus
condiciones de vida, sino también otras que impulsen la posibilidad
del
desarrollo económico sin subordinación al capital financiero
internacional ni a las agencias del imperialismo; un programa que respete
y fortalezca la identidad cultural de nuestro pueblo..
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Un programa con esas características en su esencia fue trazado ya
por el
movimiento sindical revolucionario favorable a la Central Única
de los
Trabajadores Canarios desde las décadas de los 70 y 80.
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Existen documentos y experiencias valiosas que deben ser reexaminadas,
actualizadas y enriquecidas. Es una tarea a acometer sin tardanza.